En poco tiempo, cinco, siete o más textos se apilan
sobre la mesa de trabajo. Al paso de los días y sin haber tenido ni
tiempo ni herramientas suficientes válidas para analizarlos, nuevas
visitas "encuentros en un pasillo, tarjetas recordatorias o llamadas
telefónicas" se convierten en elementos de juicio para docentes que
deben tomar pronto una decisión...
Retrocedamos unos años y ubiquémonos, de acuerdo con la
experiencia personal de cada uno, en la Normal o en la Universidad,
recibimos cursos de pedagogía, metodología, contenido, recursos
audiovisuales, psicología, etc. Pero, ¿existió algún curso o cursos,
algunas horas dedicadas a examinar los criterios y técnicas acerca del
uso y evaluación de textos escolares? Seguramente el libro de texto "su
evaluación, selección, uso, realimentación" no fue tema de ninguna de
las asignaturas de estudio . Preparados para enfrentar múltiples
situaciones, como futuros maestros no fuimos entrenados para utilizar un
recurso sencillo, pero polifacético, como el texto escolar y el
complementario manual del educador, cuando existe.
Terminada su etapa de formación académica y entrado en
el mundo laboral, el docente usualmente recibe numerosos cursos,
conferencias, talleres, seminarios, relacionados en forma directa "o no"
con su ascenso en el escalafón docente. Pero en el presente momento en
el cual, quizás, el libro de texto escolar ya se ha convertido en su
principal aliado o herramienta, ¿se le ofrece algún entrenamiento
específico sobre evaluación o uso de los textos? Con altísima
probabilidad esto no sucede, desafortunadamente. La formación en
servicio atiende otros frentes, percibidos como más importantes.
¿Con qué instrumental, entonces, aborda el docente la
avalancha de libros de textos que le llegan cada año en el lapso de uno o
dos meses? ¿Cómo hace para escoger, con profesionalismo, el libro que
considera el mejor entre la oferta recibida¿ ¿Cómo fundamenta esta
elección a lo largo de los 9 ó 10 meses en que utiliza el texto en el
aula de clase?
Algunas maneras de evaluar
Si observamos lo que hacen muchos docentes "más que lo
que confiesan hacer" cuando enfrentan un libro de texto, encontraríamos
sin duda comportamientos como estos:
-
Buscan en el texto algunos "temas" de su predilección. Si estos se encuentran, el libro es bueno y no es necesario revisarlo más a fondo;
-
Siguen la primera impresión que les causa el libro: su carátula, su colorido, sus imágenes. Si este primer impacto es positivo (y si se complementa con la presión de un promotor de textos), puede adivinarse cuál será el texto elegido;
-
Escogen el libro que más les gusta como si quienes van a estudiar en éste fueran ellos mismos, no sus alumnos, olvidando quizá las diferencias en desarrollo intelectual, vocabulario, conocimientos previos, motivación, etc., que hay entre maestro y estudiantes;
-
Abordan el texto no como una totalidad, sino como un objeto que tiene "partes" que pueden verse aisladamente. La existencia o ausencia en el texto de ciertas secciones, más que el conjunto completo, puede inclinar la escogencia hacia un lado u otro:
-
Miran el texto escolar como un libro cualquiera, sin tomarse el tiempo en percibir su estructura, el conjunto de sus elementos y las interrelaciones entre ellos y, en consecuencia, reaccionan como frente a una obra de interés general y no como ante un material pedagógico.
-
Se reúnen con otros colegas y, en grupo, efectúan un análisis que contempla múltiples facetas, enriquecido por la experiencia personal de cada uno en el uso de diferentes textos con grupos distintos de alumnos;
-
Emplean un instrumento o formulario de evaluación de textos, suministrado por la institución escolar o diseñado por ellos mismo, con un número y tipo variado de ítems, que no da un peso diferente a los muchos factores escogidos.
Estos y otros mecanismos de evaluación, entre la
multitud de variedades que pueden darse, conducen a distintos
resultados. Y arrojan luces sobre hechos tales como cambios de texto de
un año a otro, inconsistencias en la elección de textos "los criterios
que se usan en una ocasión se alteran inexplicablemente la siguiente
vez", protestas de los padres de familia u otros miembros de la
comunidad educativa, permanencia durante años de un mismo texto,
abandono del texto durante el año escolar "deja de usarse, porque no
sirve o porque plantea más inconvenientes su utilización que su olvido",
reclamos formales ante editores u otras instancias.
Una propuesta evaluativa
La evaluación de un texto
escolar debería abarcar, cuando menos, cuatro perspectivas; como medio
de comunicación , tanto verbal como gráfica; como elemento del proceso
enseñanza-aprendizaje ; como mediador de un área del currículo - ciencia
o disciplina-, y como objeto material , tangible.
El texto escolar: un medio de comunicación
En la práctica, cualquier texto le ofrece al docente
tres tipos de elementos gráficos: la diagramación, la ilustración y el
texto escrito. La diagramación le muestra la disposición o arreglo de
los elementos en la página: relación entre espacios en blando, palabras e
imágenes. La ilustración aporta figuras de apoyo al texto verbal
"dibujos, fotografías, mapas, gráficos de diversa índole, tablas" y
figuras que, en sí mismas, son "texto" que el alumno debe trabajar. El
texto escrito le ofrece el contenido, las actividades, los talleres, los
ejercicios, las evaluaciones y otros elementos como motivación,
objetivos de aprendizaje, resúmenes, lecturas, bibliografía y demás
información complementaria.
Al evaluar un texto escolar, por lo tanto, usted pede responder preguntas como éstas:
-
¿El lenguaje es adecuado para el nivel de lectura de sus estudiantes, es decir, pueden leerlo y comprenderlo de manera autónoma? -
Los aspectos de comunicación de texto "diagramación, ilustración, lenguaje verbal", ¿resultan motivadores para el estudiante y lo invitan a aprender?
-
Los elementos que aparecen en las páginas "formas, colores, palabras", ¿concentran la atención de los alumnos o resultan elementos distractores o que le causan fatiga ocular?
-
¿El número y tipo de figuras es suficiente y adecuado para el "alfabetismo visual" de los estudiantes o les causa dificultades?
-
¿Las páginas contienen suficiente material de información y trabajo, resultan un poco vacías o aparecen muy recargadas?
-
¿Existe un balance adecuado entre palabras y figuras, de acuerdo con el grado escolar "primaria o secundaria" y la naturaleza de la asignatura (matemática, ciencias, sociales, español, etc.)?
-
El uso del color, ¿cumple propósitos pedagógicos?
El texto escolar: elemento del proceso de enseñanza-aprendizaje
Cada texto escolar encarna una pedagogía, materializa un
modelo de enseñanza y aprendizaje, una conducción del estudiante. Este
modelo se concentra es aspectos como las maneras en que propicia la
participación del alumno, ya sea como actor del proceso de aprendizaje,
en el desarrollo de diferentes destrezas mentales y manuales, o como
mero receptor de información y memorización de la misma. También se
plasma en la frecuencia y organización de la participación: permanente,
frecuente o escasa; estructurada o desorganizada; para mantener ocupado
al alumno en un activismo a ultranza o para orientar su actividad hacia
lo importante.
El modelo también se materializa en la manera como
plantea los objetivos de aprendizaje, desarrolla los elementos
"contenido, actividades, recursos, etc." en concordancia con esos
objetivos y en la forma como evalúa los resultados que se esperan.
Además se aplica al modo o método como desarrolla la asignatura, a las
relaciones que establece y fomenta entre el texto y la realidad de los
alumnos, a la manera como interpreta y aprovecha el programa curricular y
al uso que da a ayudas para el aprendizaje tales como motivación,
preguntas, recapitulaciones, apéndices, lecturas o recursos disponibles
en el entorno escolar.
Con el fin de evaluar la "pedagogicidad" de un texto
escolar, usted puede dirigir su mirada crítica a variables como las que
siguen:
-
Las diferentes preguntas y actividades, ¿fomentan procesos mentales de análisis, juicio crítico, creatividad, aplicación de lo aprendido?
-
Los elementos de cada capítulo (sección, unidad, lección), ¿motivan al alumno a aprender, a permanecer interesado mientras lee y trabaja, y a valorar lo estudiado?
-
La manera como se presenta y estructura la información, ¿facilita la construcción del conocimiento, la participación frecuente del alumno, el ensayo de diversos caminos y la formulación de hipótesis?
-
¿El texto ofrece criterios y oportunidades para que el estudiante se autoevalúe?
-
¿El texto aporta elementos que permitan atender a necesidades individuales, locales y regionales?
-
El modelo pedagógico que se presenta, ¿incluye mecanismos para ver el texto como un medio y no como la verdad incontrovertible y absoluta, e invita a consultar otros medios y a investigar?
-
¿Fomenta el texto valores explícitos y estimula el desarrollo de habilidades para aprender a aprender?
-
¿Propicia el texto actividades grupales y actividades dentro y fuera del aula?
El texto como acercamiento a una ciencia o asignatura
Además de elemento de
comunicación y concreción de una pedagogía, el texto le hace asequible a
los estudiantes una pequeña parcela de un área del conocimiento, en
concordancia con la selección de temas que ofrece un programa
curricular. El tratamiento del contenido reúne un conjunto de
características que usted puede evaluar, prestando atención a estos
interrogantes, entre otros:
-
La información que transmite, ¿es veraz, válida, objetiva, precisa, ausente de sesgos ideológicos?
-
Los hechos y datos que presenta el texto, ¿están actualizados de acuerdo con el desarrollo presente de la ciencia o asignatura respectiva?
-
La cantidad y densidad del contenido, ¿se adecuan al grado respectivo y al tiempo del que se dispone para lograr que el alumno lo aprenda y domine?
-
La información que se expone, ¿está presentada de manera gradual, ordenada y coherente, para facilitar su asimilación y utilización?
-
¿El texto ayuda al alumno para que "tome distancia" frente a lo aprendido y ejerza la labor crítica que le permiten tanto su grado de desarrollo, como la naturaleza de la asignatura?
-
¿Ofrece el texto elementos que contribuyen a que lo aprendido tenga sentido para el estudiante y entre los diferentes segmentos de la información suministrada?
-
¿Incluye una bibliografía actualizada, suficiente y que puede ser consultada?
El texto, un objeto material, tangible
Complementando los valores comunicativos, pedagógicos y
científicos del texto se encuentra su materialidad. El texto escolar es
un objeto físico "posee forma, tamaño, peso, etc." y como tal puede
evaluarse. Si un texto bueno se desencuaderna, se le caen las hojas o
tiene letras muy pequeña, estos factores extrínsecos pueden llevar a que
sea dejado de lado o a que no se le adopte. Por eso, es importante que
usted indague elementos como:
-
La impresión de la carátula y de las páginas interiores, ¿es nítida y legible?
-
La encuadernación, ¿resiste el uso que suelen darle los alumnos?
-
El papel en que se imprimió el libro, ¿deja traslucir lo que está al otro lado de la página o refleja la luz, causando por ello molestias al lector?
-
La longitud de los renglones, el tipo y tamaño de la letra y el espacio entre letras, palabras, renglones y párrafos, ¿facilita la lectura por parte del estudiante?
-
El peso, forma, encuadernación y tamaño del libro, ¿permite una adecuada manipulación y uso del texto?
-
El número de páginas, ¿es el adecuado para el nivel de la asignatura, para el tiempo con que se cuenta para enseñarla/aprenderla y para el grado escolar al que corresponde el libro?
-
¿Es fungible o desechable el texto*, cuando el nivel sicopedagógico no lo requiere?
-
El precio del libro, dados los elementos anteriores, ¿es justificado y comparable con el de textos similares?
Las 30 preguntas anteriores "que podrían ser más o ser
menos" son una herramienta que el docente puede utilizar a falta de
otros mecanismos, individualmente o con otros colegas. Sean estos u
otros los interrogantes que se formule, lo importante es que el maestro
asuma una posición crítica frente a los textos que le ofrece el mercado y
que dedique algún tiempo a tomar una decisión que lo acompañará a lo
largo de uno, dos o más años. De las horas y mecanismos que utilice para
hacer una escogencia lo más libre y profesional posible, los
beneficiados serán los estudiantes, el docente mismo y la calidad de la
educación. Porque así como la investigación ha mostrado que hay una
correlación directa entre uso del texto escolar y resultados académicos
positivos, también debe haberla entre la calidad de los textos adoptados
y usados y la calidad de los resultados obtenidos.
http://www.eleducador.com/home/espanol-y-literatura/532-articulo-espanol-y-literatura-isabe-usted-elegir-libros-de-texto.html
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